Rubén Baraja durante su primera rueda de prensa como entrenador del Valencia CF/VCF

Baraja, el líder de todos

El entrenador ha conseguido en tiempo récord, convertirse en el comandante del equipo, de Mestalla y de la prensa local

ANTONIO SILVESTRE

La llegada de Rubén Baraja al banquillo del Valencia comienza a notarse y es que, en apenas tres semanas, ha conseguido enchufar a una plantilla deprimida y ganar para la causa a la afición en Mestalla. Y también y de momento, aglutina el apoyo unánime de la prensa local que sigue batallando contra Lim.

Con la marcha -cobarde- de Gennaro Gattuso y la posterior destitución de Voro González, la llegada del ‘Pipo’ despertó cierto recelo en el valencianismo, ya que pese a su condición de leyenda del club por su etapa como jugador, su trayectoria como técnico, con inexperiencia en banquillos de Primera, no invitaba al optimismo, aún comparando su historial con el de Rafa Benítez, que era muy similar cuando el madrileño aterrizó en Valencia.

Con media grada en estado de guerra contra la gestión de Meriton al frente de club, por la «incansable» labor periodística, Baraja ya recalcó desde el primer día la necesidad de contar con el apoyo incondicional de Mestalla como en el pasado, para llevar en volandas al equipo y presionar al rival. «Mestalla debe ser nuestra tabla de salvación», aseguraba el vallisoletano.

La respuesta de la hinchada fue la deseada y Mestalla se ha vuelto a convertir en una olla a presión, en donde el Valencia ha vuelto a sentirse «poderoso» tal y como reclamaba su nuevo técnico. Dos victorias ante rivales de la zona alta, como la Real Sociedad y el Osasuna, algo que no se conseguía desde septiembre, han restablecido la comunión total entre el equipo y la afición.

Ante los donostiarras, en el primer partido de Baraja en Mestalla como técnico, el equipo consiguió romper su mala dinámica y sumar su primer triunfo del año 2023.

Si anímicamente el entrenado ha conseguido implicar de nuevo a equipo y aficionados, en el plano deportivo ha conseguido corregir el gran debe del equipo en esta temporada, la debilidad defensiva.

En los cuatro partidos que ha dirigido al Valencia ha logrado mantener la puerta a cero en Mestalla en los dos encuentros disputados, algo que no conseguían desde hace medio año, y a domicilio solo ha recibido dos goles, ante Getafe y Barcelona, aunque consiguió minimizar significativamente las ocasiones del rival.

De hecho, el sábado ante el Osasuna consiguió que el equipo navarro no fuera capaz de generar ni un solo disparo entre los tres palos, en el que fue el partido más plácido de la temporada para el portero Giorgi Mamardashvili, acostumbrado a ser el futbolista más destacado de su equipo.

Desde la defensa, el ‘Pipo’ esta consiguiendo reconstruir a un equipo, al que solo le falta mejorar sus números en ataque, y que, aunque está consiguiendo generar ocasiones, le está faltando tener acierto de cara a puerta.

La lesión de su máximo goleador Edinson Cavani está, de momento, lastrando al equipo en esta faceta. Baraja ha confiado en Hugo Duro, quien le está respondiendo con un gran trabajo en el campo pero el atacante madrileño sigue peleado con el gol y el sábado, ante el Osasuna, incluso falló un penalti. Pese a ello, Mestalla coreó su nombre y premió su entrega incondicional.

El triunfo ante el equipo navarro ha sacado momentáneamente al Valencia de la zona de descenso, un empujón anímico importante para el equipo en la lucha sin cuartel que esta temporada se está convirtiendo la pelea por la permanencia, con ocho equipos implicados en una diferencia de cinco puntos.

Pese a ello, Baraja insiste en la necesidad de seguir trabajando igual, de que aún deben sufrir y pelear hasta la extenuación para alejar el fantasma del descenso y para ello deberán mejorar sus prestaciones a domicilio, donde tan solo han sido capaces de ganar un partido en toda la temporada. Pero de eso apenas es responsable el técnico.

De cualquier forma, es una oportunidad única para Peter Lim, para demostrar que algo -aunque muy poco- sabe de fútbol, y plantearle a Rubén Baraja un proyecto a largo plazo, pase lo que pase esta temporada, convirtiendo al entrenador en el jefe del planeta fútbol en el club.

La decisión le generaría un mínimo de conciliación con el entorno valencianista, una apuesta que dejaría al equipo al margen de los asuntos económicos, planteando un trabajo serio en lo deportivo con el único objetivo de devolver al Valencia a la élite del fútbol nacional.

Porque el Pipo se ha instaurado en lo que es, una leyenda, un ganador, un valencianista de corazón, seguro de sí mismo y capaz de crear una estructura potente con el mínimo que suele dedicar el mandatario singapurés al asunto deportivo, que es en definitiva, el que sustenta todo lo demás.

Lim debe ser listo y no terminar de arruinar su ya de por sí pésima imagen internacional como hombre de fútbol. Sin quererlo, se ha encontrado con la clave para serenar el aspecto deportivo, insisto, pase lo que pase esta temporada, y ahora debe dotarle de la herramienta que sólo Baraja representa: amor por el club, unión con la grada y la prensa, y prestigio deportivo.

Por eso digo que el máximo accionista debe, al menos con el asunto entrenadores, dejar atrás su «estrecha» relación con su amigo Mendes, atar a Baraja con un contrato largo y un objetivo único y claro: asentar al equipo en Europa. Es la única solución además a la economía de la entidad. Y estoy seguro que, a poco que le abra la mano a Corona, lo que estoy diciendo ahora pasaría de ser una utopía a una realidad en tres o cuatro años.

Como decía Horacio, «Carpe diem quam minimum credula».

 

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